Si un hábito te parece difícil, empieza haciendo algo que te tome menos de 2 minutos. ¿Quieres leer? Lee solo una página. Lo importante es empezar el ritual.
Une un hábito nuevo a uno que ya tengas. Por ejemplo: "Después de lavarme los dientes (hábito actual), haré 10 flexiones (hábito nuevo)".
Fallar un día es un accidente. Fallar dos es el comienzo de un nuevo hábito de abandono. Si pierdes una racha, ¡vuelve mañana sin falta!
Si quieres beber más agua, pon una botella en tu mesa por la mañana. Diseña tu habitación para que lo bueno sea fácil y lo malo sea difícil.